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el retorno del búho

el retorno del búho

Como cada septiembre, el búho de Minerva regresa para atemorizar a los  chicos y chicas del Bachillerato. Este año añade una asignatura a sus quehaceres: Sociología (2º Bach.). Por lo demás, y como se trata de pensar por pensar, aquí os dejo un artículo de Juan José Millás para ver qué os parece, si recoge correctamente o no el espíritu de la filosofía. Salud y buen comienzo de curso a todos.

"Quería ser culto, pero llegaba a casa agotado, sin ánimos para otra cosa que no fuera encender el televisor y narcotizarse con el menú del día. Mientras las imágenes penetraban en su ánimo como las orugas del anuncio por las fosas nasales, imaginaba otra vida en la que leía libros de los que tomaba apuntes en un cuaderno cuadriculado, con las tapas negras. Había oído hablar de un sabio que no tenía televisión e intentaba imaginar su existencia. Lo veía deambulando filosóficamente por las habitaciones de su casa, atento a todos y cada uno de los estímulos de la realidad. En ocasiones, apagaba el televisor e imitaba esa vida superior a la suya. Iba, por ejemplo, a la cocina, cogía un yogur de la nevera, y se lo tomaba intentando establecer una reflexión sobre la fecha de caducidad. Le parecía bien que imprimieran esa información en la tapa. Constituía un síntoma de países avanzados. ¿Pero era aquel pensamiento suyo sobre la fecha de caducidad una reflexión filosófica?

Un día, al salir de trabajar, entró en una librería. Una vez superado el miedo a que lo tomaran por un intruso (lo que era), tomó un volumen de filosofía al azar y leyó una página de la que no entendió nada. Esto deber ser la cultura, pensó, así que compró el libro, se fue a casa con él y se puso a leerlo en el sofá, frente al televisor mudo. A la media hora, se encontraba agotado. Aunque el libro estaba escrito en su propio idioma, tenía multitud de palabras que no comprendía. Tras decidir que al día siguiente se compraría un diccionario, cerró el volumen y encendió la televisión, por cuya pantalla empezaron a discurrir en seguida las orugas narcotizantes correspondientes al día y a la hora. El hombre colocó las piernas sobre la mesa y se dejó invadir por el dulce mal.

Una vez invadido, observó el volumen cerrado y tuvo una revelación: el libro, aun cuando no lo entendiera, era la vida, mientras que la televisión, a la que entendía, era la muerte, así que se levantó, arrancó el aparato de la estantería y lo escondió debajo de la pila, junto al lavavajillas. Luego comenzó a leer despacio aquellas páginas, moviendo la lengua dentro de la boca, sin entender nada. Y cuanto menos entendía, más sabio era. ¿Quién se lo explica?" (El País, 9-12-2005)

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3 comentarios

Mario -

Uf! son muchas cuestiones las que planteas. Pero de entrada te puedo decir que una duda andante es, a mi juicio, una duda saludable. Lo malo es la duda cristalizada, detenida, petrificada; y tan malo como esto, la certeza inamovible. En cuanto a lo de los sofistas, quiero creer que somos algo más que el producto de los "nomoi". Y en cualquier caso, quizá la libertad no consista en ser inmune a la influencia social, sino en recibirla y asumirla de manera creativa y crítica. No lo sé...
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pineda (otra vez) -

He reflexionado sobre el tema de la sociedad...el estar sometidos a unas normas cambia nuestro comportamiento. Entonces, ¿quiénes somos? Nuestro alma no es personal, sólo es fruto de la sociedad...ella la moldea y le da forma. Sin duda, estoy de acuerdo con la segunda generación de sofistas... quienes, si mal no recuerdo, afirmaban que no deberíamos estar sometidos a ninguna norma, puesto que los seres humanos somos diferentes por naturaleza. Si esto es así..por qué nos rendimos y no luchamos por esto? Demasiado caos...pero teniendo en cuenta que la vida son , como quien dice, 2 días.. Gracias, una duda andante...

pineda -

Sinceramente, una metáfora muy buena...la vida es un libro raro..en el que hay que avanzar a pesar de sus extrañezas. Siempre nos costará el principio pero, faltos de originalidad y de inteligencia, seguiremos añadiendo páginas sin saber qué quiere enseñarnos...simplemente aprenderemos a leer cada vez con más soltura, pero no pondremos en marcha lo que el libro (o la vida) nos quiere enseñar. Sin duda, me siento así, víctima de la dictadura a la que estamos sometidos, que se traduciría en normas y tradición. Me gustaría ser invisible...o quizás mi alma se convertiría en malvada al no estar controlada por ninguna norma?
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